
Llegue a Alemania a final del invierno del 2013, a hacer un curso de alemán. Yo ya conocía los grupos de AA pero no lograba la sobriedad, entraba y salía de mi grupo base en Porlamar.
La vida en Alemania era para mí un sueño hecho realidad, prometí dejar de beber cuando llegara a este país, no lo hice, por el contrario, no asistía a la escuela de idiomas algunas veces por el «ratón» y otros días porque no quería y me compraba unas cervezas a las 10 de la mañana.
Regresé a Venezuela en septiembre del 2014, y dos meses después, el 27 de noviembre toque fondo y me quedé «sentada en la silla» hasta hoy.
En marzo del 2015 regrese a Friburgo, visite los grupos en alemán por primera vez. Mi alemán no era muy bueno y me aburría en las reuniones, nuevas palabras de la literatura eran para mis desconocidas, salía molesta, odiaba a algunos compañeros, me molestaba su manera de hablar. Sin embargo, necesitaba las reuniones para no beber, y porque era parte de mi nueva manera de vivir sin beber. Seguí asistiendo a las reuniones de alemán por tres años y medio. Ya entendía mejor y me llevaba bien con la mayoría de los compañeros, me invitaban como «representante de la reunión de los viernes» a las Reuniones del área de la Región 8.
Un día vi un compañero sudamericano, que volvía de una recaída. Me impacto su dolor en la mirada. No lo vi más por 6 meses. Un día, el Poder Superior me puso la idea en la cabeza, de formar un grupo en español, para hispanos que, como yo, no dominan bien el alemán, y por eso no van a las reuniones… y recaen.
Deseaba volver a ver al compañero, nadie tenía su número. ¡Un domingo, día que no suelo salir de casa, me entro un afán, una desesperación por ir al grupo, sin pensarlo y como “arrastrada” por una energía más fuerte que yo, tomé la bicicleta rumbo al grupo, y ahí lo vi! Sentado triste, cabizbajo; ¡él no sabía durante la reunión, lo feliz que yo estaba de volver a verlo! Luego de la reunión me le acerqué y sonriendo le dije: «hagamos un grupo en español!»
Pasamos 2 meses organizando y buscando un local, hasta que se nos unió también por obra del Poder superior una compañera mitad alemana/suramericana, quien fue la pieza clave para encontrar el local donde hoy se lleva a cabo las reuniones.
Los compañeros del grupo de alemán, colaboraron en todo momento y aportaron valiosa información para formar el grupo de español. Actualmente somos 4 compañeros, que hacen consciencia de grupo, y algunas compañeras también asisten a las reuniones esporádicamente. Son reuniones tradicionales «cerradas», pero que cambian a «abiertas» si vienen personas en busca de información.
El grupo representa para mí la sobriedad y el agradecimiento en mi vida. La gratitud hacia la comunidad de Alcohólicos anónimos, que tenía las puertas abiertas las 3 veces que llegué a AA. Solo la gracia de Dios, este nuevo grupo que hoy en día tiene 7 meses abierto, será la puerta abierta para otros alcohólicos que, como yo, quieran vivir bien sin beber. Unidad, servicio y recuperación. Solo por hoy.
Kelly
Venezolana residenciada
en Alemania
