Que desventura la de ser alcohólica!

Que desventura la de ser alcohólica! pensé los primeros días, luego que después de oír la experiencia de mis recién conocidos compañeros, me haya declarado en ese grupo donde mi mejor amigo de farras me llevó a un año de haber dejado él mismo la bebida.

Cómo me enfrento ahora a todas esas frustraciones, temores, miedos, angustias, ira y tantas emociones que por mucho trate de evadir con aquellas jornadas de copa y humo de cigarrillo­.

Ahora que ya no hay cabida para la huida y sabiendo que no soy culpable de mi enfermedad, pero, si responsable de mi recuperación, aún deseo quedarme bloqueada y sin hacer nada para dejar el sufrimiento que me llevó a mi primer fondo.

¡No quiero cambiar!! ¡Solo quiero dejar de beber!! ¡Los que están locos son ellos!!, yo no dejé mi trabajo, ni me gasté el dinero, tampoco abandoné mi familia, yo podría quedarme así y solo dejar de tomar, además, no me hacen falta tantas reuniones.

Puedo ir a escucharlos y dejarle el fanatismo a mis demás compañeros, se nota que ellos lo necesitan más que yo! Esa eran mis expectativas antes de que un golpe me llevará a otra de mis continuas etapas de encierro y tristeza, me aleje de mis compañeros y de mi grupo, ya no quería ayuda, decidí que podía superarlo sola. 

Una vez que entras a una reunión de A.A. sabes en lo más profundo de tu ser que ahí perteneces, no hay nadie que te comprenda más que ellos, no encuentras mas paz que en tu grupo, aún sola y resistiendo continuaba leyendo un poco y escuchando algunas experiencias por las redes de compañeros que frecuentaban los grupos.

Me llama Leo y me dice que lo ayude con un grupo que está recién abierto, es mi oportunidad de ir, con una reunión a la semana, puedo comenzar, así fue, luego fueron dos, mas tarde visitar otros grupos, ya no quiero solo sentarme a oír a mis compañeros, quiero ser parte de la comunidad, estar en los servicios, limpiar mi grupo, servir al recién llegado, pasar el mensaje, leer la reflexión, ir a los talleres!! Y mejor aún,  ¡Dios comencé hacer mis pasos!! Tengo una madrina, no le hago mucho caso, me doy un tropezón, me caigo y voy de nuevo, no soy perfecta y no lo seré nunca, pero, solo por hoy me perdono y me acepto, ya casi no dejo que la tristeza me embargue; de vez en cuando me pongo berrinchuda, pero, ya no me aíslo, me voy a un grupo o llamo a uno que como yo quiere ayudar al que aún sufre! Gracias a Dios existe A.A.

Francia G.

Grupo Tres Legados, Área Carabobo, Región 4

Deja un comentario

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar