Este es el texto original del enunciado, tal como se presentó por primera vez en la revista Grapevine de Junio de 1947. Lo escribió el editor de aquel entonces, para describir lo que es A.A a los lectores no alcohólicos de la revista; desde entonces se ha convertido en parte de nuestra literatura. Ha llegado a denonminarsele como el Enunciado de A.A por leerse frecuentemente al comenzar las reuniones.
La mayor parte de la redacción fue tomada prestada del prologo de la edición original del libro alcohólicos anónimos, en donde «un honesto deseo de dejar la bebida», se describe como «el requisito para ser miembro de A.A». Pronto el enunciado comenzó a aparecer en la literatura aprobada por la conferencia, así como muchas otras publicaciones de A.A
En la conferencia de servicios generales de 1958, uno de los delegados cuestiono uso de las palabras «honesto deseo de dejar la bebida», sugiriendo en vista de que «honesto» no se menciona en la tercera tradición, debería ser borrada del Enunciado. Conforme se discutió este tema, la mayor parte de los miembros de la conferencia pensó que A.A había madurado, se había vuelto casi imposible determinar que es lo que constituye un honesto deseo de dejar la bebida, así que, algunas personas que pudieran interesarse en el programa quedaban confundidas por esa frase. Debido a ello, como parte de la evolución de A.A, la frase ya había sido eliminada del lenguaje común. Esta reunión de la junta de servicios generales de medianos de verano de 1958, ratifico la supresión y, desde entonces, en el enunciado se lee únicamente con el deseo de dejar la bebida.
Al mismo tiempo, la frase; » En A.A no se pagan honorarios ni cuotas», se clarifico para quedar como se lee actualmente: » Para ser miembro de de A.A no se pagan honorarios ni cuotas; nos mantenemos con nuestras propias contribuciones». La versión actualizada del enunciado aparece en la primera pagina de cada numero de la revista Grapevine.
Plenitud, Revista de A.A México.
numero 116 año 2002
Nota: la foto que aparece en el escrito es Bernard Smith no era alcohólico (solía llamarse bebedor de un solo trago), fue una de las voces más elocuentes que Alcohólicos Anónimos haya conocido. Abogado y escritor de renombre, Smith se unió a la Fundación Alcohólica (más tarde para convertirse en la Junta de Servicios Generales) en 1944 en calidad de custodio Clase A (no alcohólico); prestó servicio como presidente y más tarde sirvió como coordinador de la Conferencia de Servicios Generales de 1951 a 1956.Luego, fue vicepresidente de la junta hasta su muerte en 1970
